En mi experiencia de 15 años trabajando como profesor de gaita de la escuela municipal de folclore de Cabezón de la Sal, he podido constatar varios hechos que espero y confío que sirvan para una mejora del funcionamiento de la misma de cara al futuro.

Es indudable de que en Cantabria ha habido un interesante despertar del interés por la cultura popular, en su sentido más amplio .La proliferación de escuelas, la creación de grupos folk, la abundancia de grupos corales, la consolidación de concursos y certámenes de la canción tradicional, la organización de festivales y eventos de difusión de lo popular, nos indican que vamos por buen camino.

En el tema concreto de escuelas, es importante señalar que existen diversos criterios para establecer las pautas de organización de las mismas.

Mi humilde reflexión al respecto, y hablo como mero profesor de una de las materias, no como director ni gerente de ninguna escuela, es que todos los caminos que se escojan para desarrollar una actividad son respetables y aceptables, siempre y cuando vayan encaminados al objetivo primordial de una escuela: enseñar al alumno.

Y hablo en singular, ya que el reto de todo profesor, especialmente en materias artísticas y creativas, ha de ser el de lograr un buen diálogo y comunicación con su alumno para despertar en él la vocación por la materia concreta que desemboque en un verdadero interés por el instrumento que va a aprender.

Es evidente que resultará imposible lograr unas clases individuales, ya que afortunadamente la demanda cada vez es mayor, y no se dispone de tiempo ni espacio necesario para tal dinámica. Además, las clases en grupo son más amenas y permiten al alumno compartir experiencias, dificultades y métodos personales de ensayo en casa.

Tampoco hay que olvidar que la música es de entre todas las artes la más susceptible de compartirse con más gente, con el objetivo final de realizar formaciones varias como coros, bandas de gaitas o grupos folk.

Yo utilizo el siguiente simil, el pintor es interiorista realiza su arte sólo. ELmúsico puede hacer lo mismo, pero siente la necesidad de compartir su arte con otros.

Volviendo al esquema de trabajo para la enseñanza de mi instrumento, a mi me gusta trabajar en grupos reducidos. Cuatro personas al mismo tiempo es un buen número para lograr resultados satisfactorios.

Es muy importante pues controlar el tiempo con cada grupo, para potenciar el desarrollo individual de cada alumno y trabajar al final un rato en grupo. Yo dispongo de dos horas semanales, un día de la semana, y mi método de trabajo, determinado por la cantidad de alumnos matriculados es establecer tres o cuatros turnos para organizar por niveles y experiencia a los mencionados grupos.

En mi caso, tengo más adultos que niños. La edad es indiferente. Es mucho más importante hacer grupos de un nivel paralelo para que las clases sean másfluidas y nadie sienta complejos ni por el contrario aburrimiento, que al final desencadena inevitablemente en el abandono de las clases.

He comenzado por exponer el método de trabajo porque indudablemente considero que es más importante que otros temas secundarios que a menudo se anteponen a la idea de hacer que el alumno se encuentre a gusto en la escuela donde va a aprender su instrumento. En cuanto a las materias, repertorio y método de enseñanza comentar un par de cosas.

En mis clases trato de ser muy global, sobretodo tratándose de un instrumento como la gaita, tocado en muchos lugares y con una variopinta gama de posibilidades. No es mi intención entrar en el polémico tema de la gaita en Cantabria ya que en sí mismo podría ser objeto de un simposium muy interesante que creo que ya se ha realizado en más de una ocasión.

Tan sólo aportar el dato de que yo utilizo la gaita de digitación abierta también denominada gaita gallega como base para que el alumno adquiera el conocimiento básico del instrumento en pro de facilitar el aprendizaje del mismo. Entre otras razones utilizo este instrumento y no la gaita de digitación cerrada o gaita asturiana, también llamada con justicia gaita cántabra,porque yo empleo el sistema y método de enseñanza siguiendo los pasos de mi propio aprendizaje.

La gaita abierta por ser más evolucionada, proporciona al alumno menos dificultades en los comienzos de un instrumento de por sí de difícil manejo.

Una vez adquiridos los conocimientos básicos de control del instrumento es cuando doy la opción de entrar en el mundo de nuestra gaita autóctona, siempre con el fin de promocionar un instrumento ancestral y que ha llevado su evolución paralela al utilizado en el noroeste peninsular.

En cuanto al repertorio trato de abarcar la mayor gama posible de piezas tradicionales o de composición actual adaptables al instrumento para que el alumno adquiera una visión amplia, cosmopolita y tolerante del verdadero músico tradicional.

Esto no se contrapone en absoluto a la idea de fomento y conservación del patrimonio cultural de la música popular cántabra. Más bien todo lo contrario. Siempre he pensado que la música tradicional es errante como las personas y el enriquecimiento real de la misma pasa por el acercamiento y adaptación de otras formas de expresión llegadas de diversos lugares. No apoyo en absoluto la globalización económica pero sin embargo creo fielmente en la globalización cultural, la que nos acerca a un mayor entendimiento a otras formas de expresión sin duda encaminadas a una evolución enriquecedora que nos permita un encuentro con la verdadera sabiduría, que al final , como decían nuestros ancestros celtas es más importante que el conocimiento. La metodología para la enseñanza musical del instrumento también puede ser adaptable a las necesidades de cada alumno. Hay personas que llegan a la escuela con conocimientos de solfeo o armonía. Sin embargo la gran mayoría desconoce la teoría musical. En mi experiencia obtengo mejores resultados utilizando diversos sistemas.

Las partituras de las piezas tradicionales son sin duda un buen vehículo para aquellas personas que han tenido contacto anterior con la lectura musical. Otro método es la escritura por medio de símbolos que representan los agujeros de la flauta o puntero de gaita que deben tapar para cada nota. Esto unido a las grabaciones de las piezas musicales que cada alumno lleva para recordar y practicar en casa hace que el estudiante pueda realizar un correcto trabajo de estudio personal en su tiempo libre. Esto es sin duda imprescindible para lograr buenos resultados.

En estos momentos me encuentro desarrollando un método de aprendizaje basado en mi propia experiencia que sirva al alumno para motivarse y como manual de consulta sobre el instrumento a rasgos básicos y generales. El método va acompañado con una selección de repertorio con partituras, lenguaje de símbolos y un CD con las grabaciones de los temas, con un criterio basado en el avance progresivo por dificultad de interpretación. Los diversos métodos editados en Galicia y Asturias han sido todo un éxito y sin duda una valiosa herramienta de trabajo para el gaitero.

Para concluir he de mencionar que es fundamental que exista un aliciente para incrementar la motivación del alumno que en muchas ocasiones y ante la demanda de ofertas culturales, que afortunadamente en el municipio de Cabezón de la Sal es muy amplia, hace que éste pueda perder interés en el instrumento.

En ese sentido la organización de una banda de gaiteros formada por los alumnos más aventajados constituye un modelo y objetivo para los más inexpertos.

Finalmente quiero agradecer a Radio Nacional de España y al Parlamento de Cantabria la oportunidad brindada una vez más en pro del fomento y promoción de esta parte tan importante de nuestra cultura popular.